Siloé, arte y bibliofilia

Beatos de Liébana

Beato de Ginebra
Beato Emilianense
Beato de la Biblioteca Corsiniana

Los Beatos de Liébana, o simplemente Beatos, ocupan un lugar esencial en la iluminación de libros de la Edad Media española y europea. En su mayoría son manuscritos ricamente ilustrados con comentarios realizados en el siglo VIII por el monje Beato de Liébana sobre el Apocalipsis de San Juan. Su impacto y difusión hicieron de estas obras unos libros básicos de la espiritualidad de los siglos X y XI, si bien las copias proliferarían a lo largo de más de 500 años.

Desde la óptica del siglo XXI, el texto de aquellos comentarios es un mero pretexto –y nunca mejor dicho– para unas imágenes portentosas que han quedado como uno de los capítulos más brillantes de la historia del arte universal. De colores muy vivos, a veces hasta violentos, y que a pesar de la época casi podríamos calificar de fauvistas, son una de las mejores expresiones de la experiencia desgarradora del alma hispana en su larga lucha contra el islam.

En los años 70 del siglo XX, el gran José Camón Aznar comentando las miniaturas de uno de los ejemplares de estos beatos decía: antes de comenzar, tengo que manifestar mi emoción al enfrentarme al libro más misterioso y terrible de cuantos se han escrito. Un poco después declaraba que desde esa época tan expresiva y grandiosa del arte de los beatos habría que saltar hasta Goya, y luego de Goya a Picasso, para volver a encontrar otro momento de tanta fuerza expresiva, de tanta originalidad y tan sublime como el que estos códices representaron.

De aquellos siglos medievales, hoy solo se conservan 22 códices iluminados completos, o casi completos, una pequeña serie de fragmentos y un número muy reducido de ejemplares sin iluminar.